Lo digo con cariño y desde la experiencia: yo también regué por calendario, y también maté plantas así.
Qué observar
Antes de regar, mete el dedo en el sustrato hasta el segundo nudillo. ¿Húmedo, fresco, seco? Luego levanta la maceta. Una maceta recién regada pesa notablemente más que una seca, y con dos semanas de práctica tu brazo aprende la diferencia mejor que cualquier app. Mira también el plato: si hay agua estancada horas después de regar, algo sobra.
Por qué importa
Las raíces necesitan agua, pero también aire. Un sustrato permanentemente empapado desplaza el aire, y las raíces que no respiran se pudren. Lo traicionero es que una planta con raíces podridas se ve igual que una planta con sed: hojas caídas, amarillas, blandas. Y entonces uno riega más. Ese círculo es el que rompe la observación.
Qué hacer
Riega cuando el sustrato lo pida, no cuando el calendario lo diga. Cuando riegues, hazlo a fondo, hasta que salga agua por el hueco de drenaje, y vacía el plato después. Entre riego y riego, deja que la capa superior se seque; cuánto depende de la planta, la maceta, el sustrato, la luz y la época. Por eso no existe "cada siete días": existe "mete el dedo".
Lo que cambia con el clima
En una casa con aire seco el sustrato se seca más rápido de lo que esperas; en una zona húmeda y nublada, mucho más lento. La misma planta puede pedir agua cada pocos días en un lugar y cada dos semanas en otro. Observa tu casa, no la de internet.
Una nota honesta
El agua de la llave le va bien a la mayoría de plantas comunes; algunas más delicadas (calatheas, por ejemplo) parecen preferir agua reposada o filtrada, aunque la evidencia es sobre todo de experiencia compartida entre cultivadores, no de estudios controlados. Si una planta tiene puntas cafés persistentes con riego correcto, es una de las cosas que vale la pena probar, una a la vez.